viernes, 11 de julio de 2008

Una verdadera hostia



A veces creemos que aunque
jodamos una situación, pero joderla de verdad, conseguiremos arreglarlo, al menos eso llegue a pensar, hasta que me dieron una de las hostias mas grandes de mi vida.

Me dieron, no me di, hecho que no debe confundirse. Se es muy prolífico a trastocar esta idea, pero hay que tener en mente, y en cuenta, que el causante no siempre carga por el causado. ya que parece que no siempre existe remedio, y cuando este no existe, a tomar por el culo.

Nunca he sido una persona casera, putas obligaciones de mierda, que tienes que llevar a cabo con mas de una resaca encima, y eso es lo que he estado haciendo estos últimos años, 5 son ya,
joder, os habéis fijado en una cría de 4 años, pues todo ese tiempo, y no veas como corre el cabrón.

La hostia, enorme, en toda la boca, y además, como no prestamos toda la atención, o por lo menos parte de la que debemos, cuando ésta vuela hacia tu cara, es cuando la ves venir. Podía haber tenido a mi lado a algún cabrón que me ayudara, pero tampoco busque esa suerte.

Aunque puede no ser verdad, y toda la mierda escrita sea una convicción de creer en ello, cuando tu interior te está diciendo:

-
Jódela cabrón, jódela bien, y afronta tus miedos.



3 comentarios:

Capitán Alatriste dijo...

Buen texto con matices.

diegol dijo...

Que arte Silvio ....

Anónimo dijo...

Normalmente la hostia a la que te refieres es de la que nos damos nosotros mismos...WEYE