sábado, 12 de julio de 2008

Ginebra, el final

II

Y levantando mi copa hasta darle un sorbo exclamé:

- Levantarse una mañana con una resaca del carajo, es mucho mas placentero que no tenerla.

- Pues todo depende de como te fue la noche anterior, jeje.

- ¿A qué te refieres?

- Pues a que va ser, joder, a que si te ligaste a una pava, o a que si mereció la pena tal borrachera.

- La verdad es que dormí solo anoche. Pero no es realmente a lo que me refería.

Mi duda era razonable. No estaba seguro de si merecía la pena pasar una noche de copas por temor a marcharme a casa solo. Joder, me apetecía mas echarme en el sillón a leer otra jodida obra de Gordon, "El último judío", regalo de la última que me la chupó.

No se quien coño le dijo que a mi que podía gustarme este columnista, además en casa solo conservaba "El médico" y no estaba en el estante adecuado.

Por lo demás, descubrir que podía depararme esa noche era mas que suficiente como para mandar a la mierda cualquier otra propuesta.

¿La verdad?

Cuando me levanto. Prefiero comprobarlo al día siguiente.

0 comentarios: